Paloma Blázquez Crespo y Viviana Cecilia Atencio: “Hablemos de poesía”

Beatriz Giovanna Ramírez [mediaIsla] | PALOMA“No creo en el feminismo enfrentado al machismo como una repuesta radical”. VIVI: “La referencia “segundo sexo” es por supuesto una falacia en sí misma, con dejos arcaicos y primitivos bíblicos.” 
Paloma Blázquez Crespo y Vivi Cecilia Atencio Arrojas, prefieren dejar en el anonimato ciertos aspectos de su vida personal y literaria, su interés está enfocado en “la producción” que asumen, habla por sí misma.  
Paloma le propuso un día a Vivi acompañar uno de sus poemas con un dibujo de ella. Al contemplar la fusión, inmediatamente percibieron la empatía mágica del tándem.  A partir de entonces, crean un proyecto creciente de colaboración artística, literaria y activista. Dos de sus libros son Aeri Aquae El árbol en llamas
Con ellas he decidido intentar el siguiente diálogo sobre literatura y mujeres. 
BEATRIZ: La literatura está dividida por “géneros”, ¿existe una tradición en la “escritura femenina”?  
PALOMA: El arte en general es divido en géneros o istmos. Apenas existe tradición en la participación de la mujer en el mundo de las artes. En primer lugar porque la tradición  impedía que las mujeres fueran artistas, en segundo lugar aun cuando ha habido muchísimas su obra apenas ha tenido difusión, proyección, más allá de una mera anécdota, incluso algunas utilizaron un seudónimo masculino para poder escribir, en el caso de las artes plásticas la autoría de sus obras es atribuida en algunos casos a un artista hombre. Y en tercer lugar aunque esta situación tradicional ha cambiado, no es ni suficiente ni igualitaria. 
VIVI: Si existe la división de géneros no es porque las mujeres lo hayamos buscado, sino porque la literatura es un reflejo de la historia, del dominio masculino del poder del estado y de la sociedad. Así, las mujeres fueron relegadas durante años de la alfabetización, de la formación universitaria, y las pocas que podían llegar a las artes en general solían ser mujeres que habían tenido la suerte de nacer en una familia burguesa o pequeño burguesa. Eso se ve perfectamente reflejado en que las mujeres han podido llegar, dentro de la literatura particularmente, a la poesía o a la literatura narrativa tocando géneros de tipo amoroso o romántico pero el ensayo, la filosofía, ha tenido muy pocas mujeres que lo aborden (y tardíamente: Flora Tristán, Simone Bayle, Simone de Beauvoir, por darte algunos nombres). ¿Y cómo iba a ser de otro modo, si la mujer era relegada al ámbito doméstico en todas las capas de la sociedad, no podía si quiera votar ni ocupar cargos públicos? Y aquellas mujeres que pasaron a ocupar puestos de trabajo en las fábricas tras la revolución industrial (en general del ámbito textil) eran semianalfabetas en el mejor de los casos, y debían compatibilizar su trabajo con las tareas domésticas o los hijos. Las mujeres que tenían el lujo de producir en el ámbito de la literatura, el periodismo o las artes plásticas eran tapadas por los hombres, pues que eran ellos quienes tenían el dominio de las esferas del poder político y económico. Una misión imposible que, si bien ha evolucionado positivamente, aún no es de ninguna manera equitativa, puesto que esta desigualdad permanece enquistada en la cultura occidental y terriblemente arraigada en países orientales de religión musulmana que hacen, por ejemplo, que estas actividades sean incluso consideradas delictivas y penadas con la muerte. Mucho aún por hacer en esta desigualdad endémica que se reduce muy lentamente, en muchos casos agónicamente… Por ello la tradición que tenemos es mucho menor que la masculina y en cuanto el género ha sido más bien impuesta por y no elegida. 
BEATRIZ: “Segundo sexo”: producto cultural que se ha construido socialmente, ¿qué hace falta para el cambio en las artes, la sociedad y la política? 
PALOMA: No creo en el feminismo enfrentado al machismo como una repuesta radical. La opción viable para un cambio total tiene que producirse dentro, es decir son las mujeres las que deben librarse de esa mentalidad machista que han propagado y que continúan haciéndolo. Para el sexo femenino su rival es su propio sexo, no ocurre lo mismo con los hombres que aunque compitan se protegen. Hay altos índices incluso en los países desarrollados de maltrato de género continuado con consecuencias de asesinato en la mayoría de los casos, por no hablar de los países menos desarrollados. Las religiones tienen una total responsabilidad, continúan propagando esta desigualdad e inferioridad. La actuación política se remite a un lavado de cara aparente pero sin soluciones contundentes llevadas a la práctica. Cualquier puesto debería estar ocupado por la persona más capacitada indistintamente de su sexo e igualmente involucrados con cargas repartidas ambos en los aspectos que conciernen al ámbito familiar. El cambio debe producirse directamente en nuestro propio entorno.  
VIVI: La referencia “segundo sexo” es por supuesto una falacia en sí misma, con dejos arcaicos y primitivos bíblicos. Es un concepto producto de la hegemonía del poder político, económico, cultural y social de la sociedad patriarcal heredada de la cultura occidental, no sólo judeo cristiana, sino también de la tradición grecorromana. Sin duda lo que hace falta es una revolución política para que la mujer deje su condición de paria. Es a través de la activa participación revolucionaria en la vida política, trabajando por un proyecto liberador de la sociedad en su conjunto donde el cambio se hará por fin realidad. 
BEATRIZ: ¿Pueden las mujeres, desde las artes (aquí incluyo en mayúsculas la literatura), producir el cambio? 
PALOMA: Por supuesto que lo considero es más pienso que es una obligación o un deber efectuarlo en la medida que cada una de nosotras pueda hacerlo sea artista o no. Es una revolución pendiente y pacífica en la que las artes las incluyo todas en igual preponderancia revelen una crítica profunda de la sociedad en la que vivimos en una continua rebelión que positive ese cambio y se propague. 
VIVI: Puede producirlo, sí, de hecho “El segundo sexo” (Le Deuxième Sexe) de Simone de Beauvoir, allá por 1949 fue una revolución en las conciencias femeninas y masculinas de los intelectuales de la época. Pero el alcance que podemos tener desde las artes o de la literatura siempre es limitado a un círculo estrecho de quienes tienen la posibilidad de clase de acceder a estos textos. La verdadera revolución de las conciencias está en la calle, en la política pura y dura. La lucha contra la desigualdad de género debe estar hermanada con la lucha contra toda la desigualdad, política, social, económica, cultural, racial, homófoba. Es en el marco del respeto de los derechos humanos fundamentales donde debemos trabajar a todos los niveles de la sociedad (lo cual incluye por supuesto la literatura y las artes en general) para acabar con la lacra del individualismo exacerbado por las condiciones del capitalismo neoliberal, del machismo como un mecanismo más de opresión de un grupo social por otro. 
BEATRIZ: A través del estereotipo de “mujer” que nos desfigura y desdibuja en el ámbito de la literatura, ¿qué consideración merece la palabra: “poetisa”?   
PALOMA: Precisamente ese es el problema que tenemos que responder a un estereotipo que nos ha marcado que nos marcan intelectualmente y físicamente e incluso por nuestra edad estamos sometidas a mayor presión que los hombres en cualquier actividad que desarrollemos. Tenemos que ser perfectas  abarcarlo todo, sin permitirnos errores y sintiéndonos culpables si damos la talla al cien por cien trasformadas en superfeminas y precisamente por esto algunas mujeres emulan el estereotipo o arquetipo masculino agresivo y triunfador. Para mí la consideración poeta mujer poeta hombre es la misma puesto no hago distinción alguna en razón de sexo ni en razón de cualquier otra vocación o trabajo, mi reflexión me lleva a que el talento ni la dedicación es una cuestión  hormonal.  Si es distinto la sensibilidad (aunque ésta formulando una pregunta ¿No es materia que corresponde a cómo nos han educado conforme a los roles y comportamientos?  Aunque en el fondo la mujer explora inquisitivamente, expresa sus emociones interiores más libremente y además es más intuitiva. Hombres y mujeres estamos hechos para complementarnos no para conquistarnos. 
VIVI: La palabra poetisa jamás me ha gustado, en realidad no suelo usarla. Me gusta más utilizar el neutro, “poeta”. Mujeres y hombres poetas, cuyo arte es la poesía. Cuando pienso en el oficio de poeta me digo: “hablemos de poesía, no importa si quienes las escriben son mujeres, u hombres, o no se consideren ni lo uno ni lo otro, pero sobre todas las cosas, hablemos de la poesía”… | BEATRIZ GIOVANNA RAMÍREZ 
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